Anoche hacía sol
y chispeaba.
Y me di cuenta
de que mis manos
no son ya mis manos
y que mi cabeza se quedó aquí,
no sé si algún día
podrá salir.
No,
nunca podrá olvidar
la selva de bocas gritando
y los ojos empapados de emoción,
los colores y las letras,
el canto de nuestra lucha.
Porque si despiertas de madrugada
no puedes dormir de nuevo.
Y ni golpes, cascos o corbatas,
títeres ni quien los maneja
podrán arrebatarnos el camino.
no puedes dormir de nuevo.
Y ni golpes, cascos o corbatas,
títeres ni quien los maneja
podrán arrebatarnos el camino.
| Gracias a Matías Escalera por llevar la poesía a Jacinto Benavente |

